
Edad: 28
Signo: aries
Marc es mi nombre y bps mi apodo en Internet.
Toqué mi primer PC a los dos años, un Sinclair Spectrum: qué tiempos!
La informática no es una pasión para mi, simplemente forma parte de mi vida.
Mi arsenal tecnológico: HTC D2, Sony Vaio Fz21z y sentido común
noslan.com es un reflejo de lo que me gusta y de lo que no me gusta,
informática sin pasar por técnica (o si), soluciones útiles a problemas reales.
¿Friki? El que más, pero con clase ;)
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Software, ese gran amigo desconocido: muchas personas lo usan sin saber que es exactamente de qué se trata, otras tienen alguna idea, pocas saben perfectamente como funciona y menos son las que lo crean.
El software, bajo mi humilde opinión, es lo que realmente hace que las cosas en informática avancen, obviamente sin el hardware sería imposible que su progresión, pero en este caso si de la preguna “¿qué fue antes, el huevo o la gallina?” y cambiásemos el “huevo” por software y la “gallina” por hardware yo tendría la respuesta muy clara.
Cierto es que cuando entró en casa el primer ordenador PC (no voy a contar el Sinclair spectrum) con su disco duro de 850MB flipaba con la capacidad de almacenamiento, con su Intel Pentium I a 100mhz, no corría, volaba, pero para el software de la época ese hardware era más que suficiente. Desde entonces han pasado cerca de 12 años, en los que he pasado inumerables horas probando, testeando, machacando, sufriendo e incluso programando algunas de las características del software. No soy ningún gurú, ni muchísimo menos, puesto que dispongo de enormes lagunas, que de tan grandes pasan a ser océanos, de conocimiento debiendo casi cada día aprender algo nuevo para seguir online. Continue reading Estrenando sección
Al arrancar el blog me imaginaba que iban a pasar cosas curiosas, todo lo relacionado con internet tiene la tendencia invariable de meterte en situaciones fuera de lo común. De hecho ya han ocurrido más de tres, pero la que ahora me preocupa es la siguiente:
Como en toda web tengo un sistema interno de estadísticas, en realidad tengo tres, uno gestionado de forma interna por un plugin de wordpress, el de google analytics y el propio del servidor. El que más uso para fisgar es el interno, es rápido y de un vistazo me hago a la idea, además tiene una característica buena: las búsquedas realizadas en google, msn o yahoo las separa en una columna a parte de forma que la palabra o frase buscada queda visible, por ejemplo, en el apartado “referrals” (procedencia de la visita) aparece esto:
http://www.google.com/search?q=noslan.com&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls bllablablabla
Se trata de la web de la que procede la visita, en este caso google, pero al lado aparece “noslan.com” que es el criterio de búsqueda del usuario.
Hoy observando dichas búsquedas he encontrado una que me ha dado que pensar, puesto que aunque no tenga nada que ver conmigo ni mi web, el resultado de la búsqueda hace referencia a un inciso cuyo contenido es simple y llanamente biográfico, los términos de búsqueda hacían referencia a un tema bastante delicado.
¿Qué hacer en estos casos? ¿Hay que denunciar? ¿Hay que avisar a alguien? ¿No se hace nada en absoluto?
Son dudas que nunca pensé encontrarme al hacer un blog personal, pero estoy seguro de que no soy el único.
¿Tú qué harías?
PD: Del individuo en cuestión tengo la IP, los términos de búsqueda, hora y país.
PD2: Si vuelvo a ver alguna búsqueda de este tipo no preguntaré, directamente actuaré.
PD3: La búsqueda realizada fue esta
Gastamos la primavera en recorrer las playas del Mediterráneo: desde Sitges, pasando por la Costa Brava, a Cannes, Niza y Mónaco. Llegamos a Italia sin interrupción y conociendo Génova, Pisa y Florencia fuimos a parar a Roma, luego camino a Venecia nos detuvimos en el país más pequeño del mundo: San Marino, una montaña independiente. Llegó el verano en Milán, en la Lombardía, subiendo los Alpes llegamos a Suiza, por fin, que nos deslumbró en Innsbruck. Despacio, lago a lago, hasta Ginebra y paseando por Berna llegamos a Alemania.
En Alemania nos esperaba Ernesto, mi amigo argentino, hijo de alemanes, que estaba en la universidad de Stuttgart estudiando ingeniería. Hicimos cuartel general en esa ciudad para conocer a fondo el país aprovechando, una vez más, la compañía de muchachos entusiastas que conocían pueblos y rincones que no podíamos dejar de ver. Ernesto tenía dos o tres amigos que se unieron a la tarea de arrastrarnos por la Selva Negra, Baviera, Munich: a medida que nos adentrábamos en la zona, sus pueblos cerveceros nos sorprendían con sus carros cargados de toneles tirados por unos percherones con cuatro columnas por patas y crines albinas. Los tiroleses, insólitos en sus pantaloncitos de cuero, lucían, orgullosos, sombrero con penacho agitado al viento y nos marcaban la dirección hacia unos castillos a los que se llegaba atravesando primero valles y laderas verdes, paisaje cuajado de árboles oscuros y húmedos con formato navideño que de improviso, como si nos reconocieran protagonistas de un cuento de hadas no escrito, abrían portalones dando paso a una entrada magnífica, a salones dorados de paredes de piedra con tapices medievales y grandes banderas, escudos y gallardetes que remontaban los siglos enganchados en sus jirones. Cuando el Imperio en la historia germana empezaba a empalagar con sus glorias repetidas en batallas y conquistas, cuando los valores de un pueblo, ario, blanco, caucásico, valiente, indomable e inteligente, con cualidades únicas, nos empezó a parecer por reiterativo, agobiante, dimos la vuelta y nos dirigimos a Heidelberg, a su universidad. Allí, con nuestros amigos, nos mezclamos confundiéndonos con estudiantes residentes que habían terminado, nos dijeron, los exámenes finales. Según costumbre, en aquellas fechas sus padres y abuelos los visitaban luciendo orgullosos, algunos de ellos, cicatriz en una mejilla que proclamaba su asistencia a la misma facultad en otra generación, cuando aún se permitían las peleas a florete para lavar ofensas de honor. Y por supuesto visitábamos, entre una cosa y otra, ciudades o pequeños pueblos industriales, grises de acero Solingen y fábricas de coches caros. Cuando creíamos tener idea clara de los orígenes, tradición y costumbres del país, nos llevaron a Dachau. Continue reading Desplazamiento
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