Lo siento, pero no miro la tele!
Ayer a estas horas llamaron al timbre, abrà la puerta con curiosidad, puesto que no esperaba a nadie. Una chica joven estaba apostada en la puerta, en sus manos portaba una carpeta de cuero marrón, unos papeles y un bolÃgrafo.
Se presentó y repartió todas sus herramientas de trabajo para empezar a tomar notas. Su misión era la de averiguar si en el bloque de pisos en el que vivo se ve la cadena de televisiva “la sexta”. A lo que le contesté que realmente no lo sabÃa, ya que no veo la tele. La chica en ese momento no supo reaccionar, creo que estaba completamente segura de que en todos lados se ve la televisión, ¿cómo puede ser que alguien viva sin ver la “tele” en casa? Al verla un tanto desconcertada, traté de reanimarla diciéndole que creÃa que si que se veÃa, hace poco hubo reunión de vecinos y nadie se quejó de ello, y, sin salir de su perplejidad, me contestó que tratarÃa de preguntárselo a otro vecino que si viese la televisión. Nos despedimos y, la verdad, es que la situación me pareció graciosa. No le iba a explicar que la televisión es un rollo impresionante, mediante el cual nos cuelan 3 minutos de contenidos “decentes” y horas y horas de basura embolsada sin reciclar. Además de lo fácil que es a dÃa de hoy hacerse con una buena colección de pelÃculas y de series mediante internet.
Su reacción me hizo pensar en cuán cierta es la frase “no te guÃes por las apariencias” y en lo subjetivo que es lo “normal”.
PD; En serio, no veo la tele, tengo pantalla y conexión de antena, pero “paso” de unirlas. Prefiero ver lo que quiero, cuando quiero, sin interrupciones, sin obligaciones, sin segundas intenciones… ¿No es eso “normal”?
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