Voy teniendo una cosa clara y es la de que en noslan.com impulsaré el relato, ya sea fantastico, personal, biográfico o técnico de la mano de quienes quieran colaborar.
Es el turno de dar la bienvenida a D.Selbor
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Una decisión tomada en el último segundo, puede cambiarlo todo.
Es curioso, como a veces, las circunstancias, crean una extraña predisposición a que ciertas cosas, del todo improbables sucedan.
Un giro inesperado en mitad de decenas de páginas en blanco.
He pasado tanto tiempo anhelando poder cambiarlo todo, que ahora, aun siendo únicamente una posibilidad y no un hecho, me asusta…
“Cuidado con lo que deseas…”
D. Selbor
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Día uno
Supongo que a nadie le gusta tomar decisiones, decidir esto y no aquello siempre lleva implícita una renuncia, a esto o aquello. ¿Y quién quiere renunciar a esto o aquello sin una mínima garantía de que esto, o por el contrario aquello, es lo “correcto” y va a salir “bien”?
No soporto tomar decisiones, si en algún momento me pareció soportable el hacerlo, fue sin duda en un tiempo en el que las consecuencias, no eran un problema, nunca era demasiado tarde para deshacer el embrollo y partir de cero desde cualquier otro punto.
Decidir podía ser incluso divertido, cuando se trataba de simular que encajabas en alguna parte, dentro de algún grupo, siguiendo alguna especie de corriente a ser posible alternativa. Pero por alguna extraña razón ahora sí, el tomar decisiones y el que no sean las apropiadas, tiene consecuencias de lo más variadas que afectan a todos los niveles imaginables.
Esta nueva visión de las cosas, es desesperanzadora y sin duda agota.
Esta incapacidad racional/emocional que me impide moverme en una dirección u otra, me hace llorar un par de veces al día.
Y la peor parte, soy incapaz de dejar de pensar en ello y en todo lo que ello conlleva.
Tengo 26 años y me siento, no, no me siento (decir “me siento” implica asumir que una parte de mi está dispuesta a creer que todo esto puede ser una percepción mía y no una realidad), y estoy tan perdida como lo estaba a los 16, solo que siendo ahora, totalmente consciente de lo mucho que se puede complicar todo.
A los 16 todo tenía arreglo, había tiempo de sobra para todo y lo más importante, había tiempo de sobra para equivocarse las veces que fueran necesarias para llegar a extraer conclusiones “acertadas” en lo relativo a ciertos comportamientos ya fueran racionales o irracionales.
Parece que atravesamos una “etapa”, que empieza a parecerme cíclica, sea dicho de paso, en la que cualquiera puede escribir un libro o expresar su opinión, (por poner ejemplos demostrables y al alcance de todos), empeñándose en mostrar abiertamente que los seres unineuronales también dominan aspectos de la comunicación oral y escrita como es el discurso/monólogo o la escritura automática, (viva la libertad de expresión, hum!)
Creo que no siempre somos conscientes de lo peligroso que puede llegar a ser otorgar ciertas libertades a quien no sabe que hacer con ellas o peor aún, a quien cree que sabe perfectamente qué hacer con ellas y en realidad la suma de dos mas dos, siempre le da como resultado cinco.
Oh! Claro, que ahora viene esa parte en la que creéis que tenéis muy claro que clase de persona soy, basándoos únicamente en un comentario que muy probablemente ni tan si quiera hayáis llegado a entender.
Uno de los grandes problemas de la sociedad a la que tengo la fortuna de pertenecer, es ese, pero ¿a quién demonios le importa?
Juzgad y seréis juzgados, si es un riesgo que estáis dispuestos a asumir por lo inmaculado de vuestros actos, principios e intachable moralidad, por mi, estupendo.
Juzgadme.
No soy más que una secretaria que a día de hoy mira con recelo los índices de paro y se pregunta si ese será su destino una vez finalice contrato, cosa que sucederá en exactamente en 41 días.
Juzgadme, sin piedad.
Ahora mismo es lo que menos me preocupa y nada más lejos de mi intención que haceros sentir insignificantes, estoy segura de que vuestra despiadada crítica y profundo desprecio puede hacer desgraciadas a muchas otras personas, algunos tenemos un talento natural para estas cosas, no os lo toméis como algo personal y entreteneros con ellos.
Medio dia del dia uno
No hace mucho, descubrí el término supino y desde entonces lo asocio a algunos conceptos una media de quince veces al día.
Diría que el concepto estrella por asociación de términos, es con diferencia, estupidez supina.
Solo 37 minutos me separan de la escasa luz natural de la que puedo disfrutar una vez finaliza mi jornada laboral. Se podría decir que sufro el síndrome de palidez mortecina asociado a una larga exposición a la luz de un fluorescente.
17 minutos, he pasado los últimos 20 leyendo y a la vez pensado en que debe ser exactamente lo que me esta provocando semejante dolor en la zona lumbar, ya no se como ponerme. Quiero irme a casa. He tenido suficiente por hoy, de verdad. Necesito una ducha y tumbarme un rato.
D. Selbor








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