¡Vamos a la pelu!
En mi trabajo nunca podré decir lo de "lo he visto todo", nunca, nunca. Ya son cerca de siete años los que llevo observando ordenadores ajenos y cuando creo que cucarachas, cables cortados o cajas tontas se llevan el top3 en la lista de "casos insólitos de un taller" los nuevos casos acaecen para pugnar por los primeros puestos de esta lista.
Estoy de acuerdo en que un usuario medio no tiene la necesidad de poseer los conocimientos de un ingeniero informático o un técnico de reparaciones e incluso podría aceptar el que un usuario no tuviese ni idea de nada de lo que ocurre dentro de un ordenador, creo que eso haría mi trabajo más sencillo, pero lo que no comparto es el no querer usar el sentido común en según que situaciones que, lejos de estar sujetas a factores técnicos, se tornan complicadas (y caras en su mayor parte) por no parar un momento a reflexionar sobre lo que se está a punto de hacer.
El caso, este es reciente reciente, que me preocupa hoy es el de un portátil nuevo, ni un mes de vida tendrá el pobre, cuyo orgulloso propietario empezó a usar al poco de salir de la tienda. Me preocupa sobremanera pues se trata de un equipo nuevo y creo no ser el único que siente por "las cosas nuevas" un aprecio distinto a las que no lo son (más atención y cuidados) para tratarlas con más mimo.
Hoy ha hecho acto de presencia el susodicho portátil con el susodicho usuario medio con un problema que ha solventado haciendo alarde de una imaginación peligrosa. Todo empezó al derrámarsele unas gotas de agua por el teclado del equipo nuevo. Hasta ahí podría considerarse una contrariedad, pues el agua podría causar algún corto o mal mayor, pero ha pasado a ser un seudo asesinato cuando al propietario se le han unido dos o tres (o más) ideas de bombero en un mismo lóbulo cerebral al mismo tiempo (en física creo que le llaman colisión de partículas) dando como resultado una acción cercana al crimen: el secador de pelo.
Cual peluquero Parisino dando los últimos retoques a una modelo del Prêt-à-porter evaporó todo indicio de agua del teclado desintegrando de paso tres teclas y dejando medio fundidas otras dos, una permanente en toda regla.
Lo peor de este caso es el razonamiento realizado, o no, parte del usuario:
- Tengo un PC nuevo, se ha derramado agua, el agua con el calor se evapora -hasta aquí parte razonada de la acción- el teclado es de plástico, el plástico y el calor NO se llevan bien, si fundo el teclado NO entrará en garantía. Si fundo el teclado del portátil quizás algún desaprensivo narre la historia en su blog - esta es, obviamente, la parte no razonada-
En fin que no siempre son los "viruses" o los "juankers" o la CIA o el FBI o los chinos, los que matan la vida de un ordenador, es más, tras estos años estoy llegando a la conclusión que la vida útil de un PC es directamente proporcional a la capacidad de control del sentido común de su dueñ@

¿Y el artista no se dio cuenta de que las teclas hacían unas cosas raras? Quiero decir: yo también hubiera intentado lo del secador (me parece lo más lógico), para, con la velocidad y la temperatura del chorro, evaporar el agua. Pero de ahí a ver cómo se difuminan los colores de las teclas y éstas empiezan a perder su forma…
Eh ahí el uso del sentido común, vale, usemos un secador de pelo para secar el teclado:
-dejemos cierta distancia para que el aire que reciba el teclado no sea el más caliente.
-observemos con muuuuuuuucha atención si hay alguna modificación en la estructura física de las teclas.
-también podemos optar por llevarlo al servicio técnico y ver qué ocurre, lo cual sería lo más lógico si no tenemos en cuenta los dos puntos anteriores