Preguntémonoslo ¿a que asusta?
En ocasiones creo que según que tipo de preguntas dan miedo, miedo porque intuimos varias respuestas y ninguna de ellas es de nuestro agrado, más bien todo lo contrario: las respuestas que atisbamos nos dan pánico. Una de ellas, quizás la que más, es la de la sostenibilidad medioambiental, no queremos ser conscientes pero lo sabemos, hay algo que no estamos haciendo bien y las repercusiones que tendrá en X tiempo (el valor de esa X es debatible pero apostaría a que no es indeterminado) no serán apetecibles.
¿Qué hacer? Bastantes problemas tengo con la hipoteca, el trabajo, los niños, la pareja, las facturas… como para preocuparme de si plástico o cristal o de no encender la calefacción a tope 25 horas al día o ducharme de forma responsable, joder! Si quiero estar bajo el agua una hora, ¿qué problema hay? ¡Me lo merezco!
Así innumerables casos e innumerables personas SOMOS las que poco a poco lo iremos logrando, me incluyo, no lo voy a negar, hago lo posible aunque seguro que no lo suficiente y eso que en mi casa solo estamos mi sombra y yo.
Al final nos pasará lo que al imperio Romano pero a nivel global, nos crecemos, nos endiosamos sin ver que ello tiene un coste no tangible ni a corto plazo, pero con una tasa de interés que hará imposible su cancelación.

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