Tradúceme

Edad: 28

Signo: aries

Marc es mi nombre y bps mi apodo en Internet.

Toqué mi primer PC a los dos años, un Sinclair Spectrum: qué tiempos!

La informática no es una pasión para mi, simplemente forma parte de mi vida.

Mi arsenal tecnológico: HTC D2, Sony Vaio Fz21z y sentido común

noslan.com es un reflejo de lo que me gusta y de lo que no me gusta,

informática sin pasar por técnica (o si), soluciones útiles a problemas reales.

¿Friki? El que más, pero con clase ;)

Pequeñas Biografías I

A medida que me meto en la vida de la familia y llego a mis padres, veo claro que los sucesos tienen una explicación más profunda que las decisiones personales. El contexto histórico es fundamental.

Los diferentes protagonistas en diferentes ocasiones me contaron cosas idénticas a veces, otras veces cosas opuestas. Algunos sonreían tristemente y otros se enfadaban cuando surgía el tema de la Guerra Civil. Invariablemente alguien terciaba:

¡De política no se habla!

Las historias fui oyéndolas como de lejos. De forma semejante a leer cuentos, me entrenía el argumento pero no me afectaban las historias: Gente que iba y venía. Soldados que ganaban batallas, milicias que perdían. Ciudades que eran bombardeadas, fusilamientos, hambre, curas perseguidos. Pan y huevos de estraperlo (¿qué era el estraperlo?) Cartillas de racionamiento. C.N.T. Anarquistas. La F.A.I. El Servicio Nacional del Trigo, Falange, uniformes azules. El Generalísimo, procesiones bajo palio. Monárquicos. Carlistas. Niñas que cantaban a la virgen en Mayo, saludos con el brazo en alto. Hitler que no, pero que si. ¿Qué fue todo aquello?

Aparte de las primeras letras y casi ningún número (¡las tablas, las tablas de multiplicar!) me marché de España sin saber nada de su Historia.

En Argentina los temas que tuve que aprobar en clase, a través de exámenes aburridísimos, fueron los referentes al Virreinato del Río de la Plata, San Martin prócer. Las luchas entre gauchos e indios por las tierras de la Patagonia. La jabonería de Vieytes, dónde se fraguó, en 1810, la Independencia Argentina: echaron a los españoles invasores, hay que ver qué cosas. Claro que había estado Colón y todo aquello… Pero yo sentía que la gran laguna no eran los reyes godos, o la Reconquista sino saber qué pasó y por qué, en la España del 36 para que la gente se matase de aquella manera. Eso fué, siempre, una macro – incógnita para mi. Era comparable a los chorizos en inglete de abuelita. Por cierto, ¿Por qué tuvo que marchar a Barcelona mi abuelo Maximiano?

Me propuse leer sobre ello. Historia del siglo XX española. De acuerdo. Ahora continuaré con el trabajo que tengo entre manos:

Esta semana he decidido empezar a organizar las fotos, las más antiguas, claro está, las primeras.

¿Quién era ese señor con un traje arrugado y esa señora con vestido tan elegante? ¿Esa niña vestida de negro, pobrecita, a los siete u ocho años era abuelita? ¿En serio? ¿Y sus padres cómo se llamaban?

Tenía que buscar nombres como respuesta y creía saber dónde aparecerían algunos. En una carpeta de cartón marrón-rojizo con gomas en sus esquinas (en la última mudanza estaba).

La encontré en un armario, junto a una vieja caja de puros que revisé con prisa, dentro apareció las pertenencias de abuelita, su tesoro. Cuando alguien no tiene nada, se aferra a papeles con su nombre. Felicitaciones de nietos lejanos en Navidades españolas y argentinas… Cartas manuscritas. Algún telegrama “No podré llegar. Mis condolencias” Pepe. Y así un montón de tarjetas y recordatorios. Nada aprovechable.

Por fin, al abrir las tapas marrones, descoloridas, de la carpeta aparecieron unos documentos que recordaba haber visto “siempre”: certificados de bautismo, de casamiento y de penales, estos últimos, modernos, escritos a máquina. Fuera. Los otros casi pergaminos: un papel denso y traslúcido con timbre de la “FCA.NL. DE LA MONEDA” (75 céntimos de la época) numerado, con sellos parroquiales de 1.888.

Esto era lo esencial. Pude abrirme camino y saber nombres.

Una caligrafía espléndida hecha con plumilla, las mayúsculas con florituras, era difícil de leer el intrincado texto que explicaba quién había sido bautizado, iglesia, parroquia ¡Catedral de Lérida! Que si era legítimo, a qué se dedicaba su padre, y cómo se llamaban sus abuelos, paternos y maternos.

Los padres de mi abuela Teresa nacida en Barcelona y un apellido, el de mis bisabuelas: Homdedeu, naturales de Reus. ¡Jesús bendito!

Traspasé los datos a papeles del siglo XXI, rellené cuadraditos, planté la simiente del árbol genealógico. Cuando vino Marc a comer, recuperándome todavía del dolor de cabeza, le di un sobre de plástico transparente, relleno de fotos resquebrajadas y folios con nombres y fechas y le dije:

  • ¡Toma, majo, a digitalizar! A ver si puedes hacer algo coherente con estos nombres, ponlos en órden cronológico por favor. Esto te pasa… ¡Por quejarte de tu ignorancia sobre la familia!

Estuvimos hablando un buen rato. Esos papeles se los había comentado a Marc su abuelo, mi padre y los había visto muchas veces. Ahora, curioso, también empezó a leerlos. Era difícil, pero algo en su cerebro empezó a cobrar sentido. Seguimos comentando apellidos y cotilleando:

  • ¿Serían éstos, los de Reus, primos también?

A Marc el apellido Homdedeu “le sonaba”:

– Buscaré en Internet.- dijo.

Mientras masticamos un sabroso filete, resolvimos que lo que teníamos entre manos era de lo más interesante.

Cuando se fue Marc, empecé a leer el tomo 9 de La Historia…

  • Segunda República. Alzamiento. La Guerra Civil Española.

    Un besito.

    M.T.

    Salou Junio 2.007

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3 comments to Pequeñas Biografías I

  • imma

    Marc, si te interesa el apellido Homdedeu, ponte en contacto conmigo.

    ResponderResponder
  • Ya lo creo que me interesa, en breve nos ponemos en contacto.

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  • Fontana Bertrán, José Mª

    ¡Hola! Mi bisabuelo se llamaba José Mª Tarrats y Homdedeu y era de Reus, como todos nosotros, aunque yo vivo en Madrid desde hace muchos años. De la familia Homdedeu se muy poco, sólo que la madre de mi bisabuelo pertenecía a esa familia. A finales del siglo XIX compró una fábrica con más de 600 telares que se llamaba “La Fabril Algodonera” o “Vapor Vell” en la calle de San Juan de Reus. Ël estudió ingeniero de montes en Villaviciosa de Odón (Madrid) y se casó con Amalia Gonzälez de Mesa de Navalcarnero (Madrid), con gran enfado de sus padres, que los tuvieron castigados durante algún tiempo. Estas dos personas fueron los padres de mi abuela Josefina Tarrats González que casó con José Fontana Grau (ambos de Reus)y tuvieron cuatro hijos entre ellos mi padre José Mª Fontana Tarrats, que a su vez casó con Teresa Bertrán de Ossó (de Reus) de los cuales nací yo.
    Todo lo que quieras preguntarme estaré encantado de contestarte si lo sé. Por tu parte puedes darme los datos que conozcas.
    Gracias y un saludo,
    José Mª

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